La película The Odyssey, dirigida por Christopher Nolan, ha sido estrenada en China con un éxito rotundo. Los números confirman su popularidad: la preventa del primer día alcanzó los 4 millones de dólares y la recaudación final superó la barrera mítica de los mil millones de dólares en solo cuatro semanas desde su estreno en julio.
Recepción crítica y contexto social
Más allá de las cifras, el filme ha sido bien recibido por la audiencia. En Douban, plataforma china de referencia para evaluar películas, obtuvo una puntuación de 8.3. Las redes sociales como Weibo también lo calificaron positivamente.
El éxito coincide con un momento social específico en China. La expresión años de Odisea, adoptada por la juventud para describir sus males actuales, se popularizó antes del estreno. Este término proviene del artículo “Odyssey Years” (2007) del columnista David Brooks.
Cambio en el mercado laboral chino
Hasta hace poco, el mercado laboral absorbía sin problemas a los 10 millones de graduados universitarios anuales con sueldos altos. Sin embargo, la situación cambió drásticamente. En 2023, el porcentaje de desempleo juvenil fue del 21%, lo que llevó al gobierno chino a suprimir temporalmente la publicación de esos índices.
La censura en Batalla Naval de Penghu
Mientras The Odyssey triunfa, otra película llamada Batalla Naval de Penghu, una superproducción de 70 millones de dólares sobre la conquista de Taiwán por los Qing (1644-1912), desapareció de la programación sin explicaciones ni nueva fecha.
Origen y controversia histórica
Autorizada para rodarse en 2021, esta cinta recrea la victoria del almirante Shi Lang sobre las fuerzas Zheng. El episodio permitió incorporar Taiwán al imperio bajo el emperador Kangxi (1661-1722). Sin embargo, no obtuvo permiso para su exhibición.
El dilema de Pekín
La polémica surgió entre sectores ultranacionalistas. Para ellos, los Qing eran conquistadores manchúes que destruyeron la dinastía Ming, haciendo a Shi Lang un colaborador y a Zheng unos resistentes legítimos.
Este debate plantea un dilema mayor para Pekín: cuestionar la legitimidad de los Qing debilitaría el relato territorial del Estado chino actual. Durante esa dinastía se consolidó o amplió el control sobre Taiwán, Mongolia Interior, Xinjiang y Tíbet.